Anella Cultural

-¿Cuando ha venido Pianowsky?
-No ha venido...
-En ese caso, ¿cuándo vendrá?
-No vendrá...
-Pero si no viene, ¿cuándo ofrecerá su concierto?
-Lo está haciendo ahora.
-¿Aquí?
-¡Sí, aquí, en Amiens, al mismo tiempo que en Londres, Viena, Roma, San Petersburgo y Pekín!... ¡Lea el cartel! ¿No ve que se trata de un concierto eléctrico?
-¡Leí el anuncio!...

En efecto, en ese mismo instante, aquel célebre devorador de teclas, Pianowski tocaba en París, en la sala Hertz; pero gracias a un sistema de hilos eléctricos, su instrumento estaba conectado con otros pianos en Londres, Viena, Roma, San Petersburgo y Pequín. De esa forma, cuando tocaba una nota, ésta resonaba simultáneamente en todos aquellos lejanos pianos, cuyas cuerdas resultaban golpeadas por una corriente voltaica.

Jules Verne (1875). Una ciudad ideal.

A la Fundació I2cat algú llegia Verne.

Facebook Cocktail Bar

“El lanzamiento de un nuevo sitio web de redes sociales es como la inauguración de un bar en un barrio de la ciudad” que precisamente por ser el más reciente, por tener un nombre nuevo, por haber sido remodelado o relanzado con un nuevo formato, logrará atraer una enorme circulación de gente “antes de caer indefectiblemente en el olvido, con la resaca del día siguiente”, pasando su magnetismo al “próximo más reciente”, en una interminable carrera de postas en busca del lugar en donde “todos los que son alguien tienen que estar”.

Zygmunt Bauman. Vida de consumo

Ahir gairebé tots els que em felicitaven l’aniversari es prenien una copa a la barra del Facebook.

La cançó de l'enfadós

Cada vez más, el comportamiento de los ciudadanos viene determinado por las exigencias del dinero y no por la lógica de los derechos y los deberes. El ciudadano vive condenado al castigo sisífico del consumismo que garantiza la frustración permanente. La pulsión de consumir no tiene fin ni satisfacción. Cuando nos hacemos con el producto soñado, hemos dejado de soñar en éste para empezar a soñar en otro. Y así, en una espiral sin fin, ni premio. En esta situación no hay espacio para la revuelta, sólo hay lugar para el cabreo. La revuelta, como decía Albert Camus, es un no constructivo que desde el momento de pronunciarse lleva un incorporado. El cabreo se agota en sí mismo. Es un no que acaba en la resignación. En este marco, el político se transforma de representante a chivo expiatorio. El cabeza de turco al que gritar cuando las cosas no funcionan, sea cual sea su grado de responsabilidad. Y éste, incapaz de seguir al poder económico que salta barreras sin que el poder político consiga llegar a tiempo para marcar los límites necesarios, reacciona de una manera doblemente equivocada: desplazando la responsabilidad hacia otros y convirtiendo a la eficiencia en la gestión en promesa principal, transformando así los medios de su acción en los fines de su proyecto político.

Ramoneda a El País del 4 de setembre. Llegiu-ne l’article complet aquí.

Flâneurs a la catosfera

(…)La ciutat ha canviat; ja no és el que era. Jo també he canviat; ja no sóc el que era. No em sap greu. Les ciutats canvien, malgrat tot. Tot canvia. Tots canviem. Malament, si no. I tot continua igual. La ciutat és ara un batibull de gent diversa; però ja ho era, un batibull de gent diversa, i sempre ho serà. El canvi; la ciutat dels canvis.(…)

La ciutat a l’Efecte Jauss.

Un bon flâneur l’Emgiro!

Per aplicar-se

10 tips to beat blogger’s block.

You’ve been there. You sit down, ready to write the next killer blog post, only to have your mind go totally blank. Then, your brain clutters up with fluffy thoughts of melted chocolate, lust-inducing iPhones, and unicorns. (Or is that just me?)

Even if you don’t blog, you know the agony and frustration of losing the words you want to write.

Here are my favorite tips for eliminating writer’s block:

  • 1. Lower your standards Blogs aren’t novels, so don’t start a post by worrying about being perfect, insightful, original, or even grammatically correct. Take Anne Lamont’s advice: begin with a “shitty first draft.” Let yourself write a big stinking pile of poo. Good writing, like good design, is a process of iteration and editing.
  • 2. Start with a headline Do you feel pressure to write a full-length piece? Don’t. Instead, brainstorm headlines for articles you would like to read yourself. It could be as crazy as “How to Get Great Hair Like Sanjaya” or as controversial as “Why Design Education Sucks Today.” Even if you don’t end up writing the article, you’ll create an arsenal of ideas to inspire you when you’re stuck. To get started, check out Brian Clark’s excellent series on writing magnetic headlines.
  • 3. End with a deadline Never start a post without a deadline. I really believe in Parkinson’s rule: work expands to fill the amount of time available. If you don’t have a deadline, you’ll never finish.
  • 4. Eliminate distractions Use clever writing tools such as Writeroom (Mac) and Dark Room (Windows) to eliminate all distractions on your computer. You’ll see nothing but words on a screen, not even an oppressive clock. Outside the computer, find a quiet room, silence your mobile phone, lock out the pets, and turn off your TV.
  • 5. Write at dawn, not at dusk Even if it’s just a hobby, don’t blog before bed and after a long day’s work. Take a cue from Leo Babauta of Zen Habits and 15-year old blogging phenom Glenn Wolsey. Both schedule a time to write in the wee mornings. It’s quieter, your mind is fresher, and you avoid making excuses like “I’ve had a long day, I’m just too tired to write.”
  • 6. Take a break Who says you have to blog non-stop or even every day? Hit the gym, go to the movies, take a vacation, and spend time with your loved ones. After all, doing real meaningful things is what inspired you to blog in the first place. If you don’t blog today, the world doesn’t end.
  • 7. Automatically spawn ideas with HitTail HitTail analyzes the words on your blog and makes suggestions for related topics you can write about. It’s free and a great source for getting relevant inspiration based on your past writing. If used wisely, it’ll even help boost your site’s traffic.
  • 8. Get a little help from your friends Blogging doesn’t have to be a solitary journey. Run headlines or ideas by your friends, and ask what they think. Chances are, they’ll point out new ideas and angles you’ve missed.
  • 9. Capture ideas before you lose them Ideas for articles come when you least expect them. It happens as you’re walking to get a donut, commuting to work, or even on the toilet. To stop your thoughts from vanishing, always carry an easy-to-use device to jot down ideas as you get them. You can go as high-tech as a T-Mobile Sidekick (my personal favorite) or as low-tech as a little Moleskine notebook.
  • 10. Breathe After recently taking my first Yoga class, I’ve turned into a true San Franciscan. My biggest realization? My habitual shallow breathing contributes to a lot of tension, blocking the flow of ideas and thoughts. I know its cliché, but take a moment to breathe deeply. It’s easier to unstuck yourself when both your mind and body are relaxed.
Life Clever

La fi de Barcelona (2)

El modelo Barcelona

Tras más de 25 años de aplicación, el llamado modelo Barcelona está agotado. Las razones de su crisis son diversas y se producen al mismo tiempo que la necesidad de una revisión progresista del modelo de ciudad socialdemócrata que se ha desarrollado en Europa desde los años veinte del siglo pasado. El eje del modelo Barcelona ha consistido en promover grandes acontecimientos; en favorecer un entendimiento entre la voluntad social de la iniciativa pública y los intereses de la iniciativa privada, y en otorgar a los técnicos toda la iniciativa del proyecto urbano. Sin embargo, el Ayuntamiento ya no tiene el poder, la clarividencia y la capacidad para conseguir fuertes compensaciones sociales y urbanas de los operadores privados, tal como se había conseguido a mediados de los ochenta.

El cambio se ha producido, por lo menos, en tres sentidos. Han cambiado los operadores, que desde mediados de los años noventa forman parte del mundo financiero global y actúan con mayor desprecio por el contexto social, ambiental y urbano sobre el que intervienen. Ahora es más difícil encauzar sus intervenciones dentro de criterios municipales y en áreas de nueva centralidad, y resulta más rentable y tentador darles amplios poderes, como ya se hizo a finales de los noventa con el promotor Hines y su Diagonal Mar.

Ha cambiado la gestión municipal, más próxima a los intereses privados y llevada por técnicos menos competentes. En la reciente etapa la peor parte se la lleva la gestión del urbanismo. Los instrumentos de la disciplina urbanística, ya de por sí marcados por la sospecha de complicidad con la especulación, están cada vez más en entredicho. Si en Barcelona no hay tanta corrupción como en otras ciudades, sí que hay desconsideración hacia los vecinos afectados por cada una de las intervenciones.

Y también ha cambiado la composición social de la ciudad, mucho más fragmentada, con habitantes que ya han aceptado ser solo consumidores; habitantes que no se resignan a ello y exigen un urbanismo atento a la sociedad; inmigrantes de muy diversas procedencias, que ya son nuevos habitantes y que se van integrando, reclamando su derecho a más espacio público, cultural y simbólico; y turistas, habitantes por días, que consumen la ciudad como si fuera un parque temático y no un lugar donde viven personas.

En este sentido, la presión del turismo se nota cada vez más en ciertos barrios y es motivo de descontento entre una ciudadanía que ve sus derechos relegados frente a la preponderancia de la industria y el negocio turístico. Que les digan a los habitantes de la Barceloneta si no es la presión del turismo y de la gentrificación la que ha conseguido cambiar el Plan General Metropolitano para transformar un barrio que quedaba al margen y que ahora está en primera línea del frente turístico.

Respecto a la transformación social que comporta la inmigración, los responsables municipales han de reconocer que no sólo hace 25 años, cuando se fraguó el modelo, sino incluso hace 15 años, cuando se proyectó la reforma de Ciutat Vella, no se previó que se produciría en los últimos años esta fuerte transformación social. Y es cierto que Administración y ciudadanía, de momento, están respondiendo de manera integradora a este nuevo reto.

Estos tres niveles de cambio exigen una transformación de un modelo que se gestó antes y que los actuales gestores municipales no quieren ni plantear, tal como tampoco quieren reconocer que han incumplido la promesa de mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Ahora, cuando las propuestas municipales se refieren más a eslóganes que a realidades es cuando se ve la necesidad de una democracia más directa, crítica y completa. Pasado, presente y futuro de Barcelona son demasiado importantes para ser mal gobernados.

Las alternativas radican en unos nuevos referentes que pasarían, además de potenciar una ciudad mucho más sostenible y mucho más igualitaria (igualdad de géneros, igualdad de derechos para acceder a la vivienda), por un nuevo modelo urbano, metropolitano y participativo, con auténticos procesos de intervención, cuyos costes corrieran a cargo del municipio y no de los mismos vecinos, que sean libres y no manipulados, que devuelvan a una buena parte de la ciudadanía la confianza perdida en las instituciones y que consiga que las aspiraciones de los jóvenes encuentren lugares en las coordenadas municipales.

Los cambios que han hecho obsoleto el modelo Barcelona deberían convertirse en positivos, superando la autocomplacencia e incapacidad municipal para debatir las transformaciones necesarias y estimulando a la ciudadanía a que también lo haga. Sin embargo, lo que se hace es lo contrario: silenciar y perseguir en lo posible a todo aquel que tenga una idea alternativa de ciudad, que plantee nuevos modos de vida social y cultural, tal como se hace con el heterogéneo movimiento okupa. Y cuando la lucha vecinal es tan fuerte que al final se ha de retirar el proyecto previsto -de aparcamiento, de destrucción del patrimonio, de eliminación de se hace sin reconocer tal aportación y sin aprender que antes de proyectar y expulsar se debería estudiar, consultar y escuchar.

Si el modelo Barcelona surgió a principios de los ochenta como necesario motor para modernizar, actualizar y rehacer la ciudad, incorporando los operadores privados a los objetivos comunes, el modelo actual debería ser más social e imaginativo, expresión de los deseos de la ciudadanía, para que la democracia local logre contrapesar el dominio de los intereses de la globalización neoliberal. Para conseguirlo, el primer paso es reconocer el agotamiento del modelo y su necesaria transformación.

JOSEP MARIA MONTANER a El País 12/06/2007

La fi de Barcelona

Sé que el fin del azufaifo, el cedro y la palmera no es el fin del mundo, pero con pequeños malestares graves se va forjando un gran malestar grave y gestando ese rumor que muchos ya hemos escuchado y que habla de que, con la ciudad vendida a la especulación inmobiliaria y a un turismo indiscriminado y regalada la industria cultural a Madrid, estamos ante el fin de Barcelona. Ya no es sólo la barbarie que en una sola mañana a mí me ha alcanzado por tres ángulos distintos (una prueba de que el promedio de salvajadas tiene que ser grande), sino también esa incomodidad creciente de notar que la ciudad ya no es nuestra, que es un gran parque temático para extranjeros y que en realidad con tanta estupidez ya se ha producido -en los próximos años simplemente se confirmará- el fin de Barcelona. En cierta ocasión, le pregunté a Pep Guardiola si un futbolista, en el momento mismo de realizar la última gran jugada de su vida, podía llegar a intuir que con aquella gran jugada había llegado el fin de su carrera. ¿Sabe ya Barcelona que su gran carrera hacia la nada ha llegado a su final?

Enrique Vila-Matas. El fin de Barcelona. Diumenge 10/06/07 a El País.

Evolució

La diferència entre els posts de quan vam començar i els d’avui és que ara tot ho trobes a youtube.

Contradiccions comunes

Jo sóc jo i les meves contradiccions. Em miro amb simpatia els moviments antisistema però caic de quatre potes en qualsevol parany consumista (el meu penúltim objecte del desig és un iPod); defenso la sanitat pública però no podria passar sense la mútua que em permet visitar el cardiòleg o l'otorrino d'un dia per l'altre; m'encanta anar a la piscina però cada matí m'empesco una excusa diferent per ajornar la natació fins l'endemà; desfilo pel carrer amb roba de marca No-t'hi-fixis però devoro les revistes de moda que m'emporto del quiosc de tres en tres; fujo de les drogues per evitar dependències però m'he fet addicta al mòbil i a Internet; sóc agnòstica tirant a atea però de tant en tant em dedico a negociar amb un Déu que (crec que) no existeix; tinc 35 anys però encara gasto potingues contra l'acne; m'emprenya la prepotència ianqui però diria que tard o d'hora tornaré a viure als Estats Units, i ben contenta; valoro l'amistat per damunt de tot però m'oblido de cuidar com caldria els quatre amics mal comptats que tinc; sé què han de fer els altres amb les seves vides però a vegades perdo el timó de la meva;(...)

La Crònica desacomplexada de l'Eva Piquer a L'Avui, d' avui.

Usos dels llibres

En el arranque de "La biblioteca", el escritor serbio [Dusan Velickovic] recuerda el momento en que tuvo que poner la suya en orden ante la inminencia de los bombardeos sobre Belgrado. Enfrentado al destino de parte de los volúmenes que le habían acompañado hasta ese día baraja distintas posibilidades de selección. Tiene claro que debe preservar cuantos sean excepcionales, pero cómo decidirlo. Duda entre los considerados obras maestras y los más queridos para él aunque no siempre tan conocidos, entre los que había leído varias veces y los que más le habían influido, entre los suyos propios y los dedicados a él.

Éstos [los libros], como es sabido, cobran significado en la hora misma de ser leídos, es decir, cuando el texto y el lector concilian su encuentro al calor de unas letras distribuidas sobre una página en blanco, y no precisamente de cualquier modo; pero el abanico de sus usos no acaba ahí. La historia y el presente abundan en situaciones de porte distinto, caso de los libros que no necesitan leerse, que sobra con poseerlos y enseñorearlos como demostración de estatus o símbolos de cierta filiación ideológica.

Historia mínima del libro y la lectura. d'Antonio Castillo Gómez. Ed. Siete Mares, 2004.