Anella Cultural
-¿Cuando ha venido Pianowsky?
-No ha venido...
-En ese caso, ¿cuándo vendrá?
-No vendrá...
-Pero si no viene, ¿cuándo ofrecerá su concierto?
-Lo está haciendo ahora.
-¿Aquí?
-¡Sí, aquí, en Amiens, al mismo tiempo que en Londres, Viena, Roma, San Petersburgo y Pekín!... ¡Lea el cartel! ¿No ve que se trata de un concierto eléctrico?
-¡Leí el anuncio!...En efecto, en ese mismo instante, aquel célebre devorador de teclas, Pianowski tocaba en París, en la sala Hertz; pero gracias a un sistema de hilos eléctricos, su instrumento estaba conectado con otros pianos en Londres, Viena, Roma, San Petersburgo y Pequín. De esa forma, cuando tocaba una nota, ésta resonaba simultáneamente en todos aquellos lejanos pianos, cuyas cuerdas resultaban golpeadas por una corriente voltaica.
Jules Verne (1875). Una ciudad ideal.
A la Fundació I2cat algú llegia Verne.
Aleix
9 Diciembre 2007 a les 21:11
Està clar que era un visionari. No és ben bé un exemple de videoconferència però ens hi fa pensar.
Rubèn
10 Diciembre 2007 a les 10:44
Recordo veure estupefacte un documental no fa gaire sobre “Paris in the 20th Century”, el manuscrit rebutjat al 1860 i publicat al 1994 després de trobar-se a una caixa forta. Una ciutat amb cotxes, una “xarxa telegràfica de comunicació i criminals mors a una cadira elèctrica. Aquest home em descentra una mica.