Anella Cultural

-¿Cuando ha venido Pianowsky?
-No ha venido...
-En ese caso, ¿cuándo vendrá?
-No vendrá...
-Pero si no viene, ¿cuándo ofrecerá su concierto?
-Lo está haciendo ahora.
-¿Aquí?
-¡Sí, aquí, en Amiens, al mismo tiempo que en Londres, Viena, Roma, San Petersburgo y Pekín!... ¡Lea el cartel! ¿No ve que se trata de un concierto eléctrico?
-¡Leí el anuncio!...

En efecto, en ese mismo instante, aquel célebre devorador de teclas, Pianowski tocaba en París, en la sala Hertz; pero gracias a un sistema de hilos eléctricos, su instrumento estaba conectado con otros pianos en Londres, Viena, Roma, San Petersburgo y Pequín. De esa forma, cuando tocaba una nota, ésta resonaba simultáneamente en todos aquellos lejanos pianos, cuyas cuerdas resultaban golpeadas por una corriente voltaica.

Jules Verne (1875). Una ciudad ideal.

A la Fundació I2cat algú llegia Verne.

Està clar que era un visionari. No és ben bé un exemple de videoconferència però ens hi fa pensar.

Recordo veure estupefacte un documental no fa gaire sobre “Paris in the 20th Century”, el manuscrit rebutjat al 1860 i publicat al 1994 després de trobar-se a una caixa forta. Una ciutat amb cotxes, una “xarxa telegràfica de comunicació i criminals mors a una cadira elèctrica. Aquest home em descentra una mica.

Comenta