La gran biblioteca

Libros al alcance de todo el mundo

REG CARR - El anuncio de que la Biblioteca de Catalunya y la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid se acaban de unir a la creciente lista de los más importantes socios el programa de bibliotecas de Google, a medida que su proyecto Búsqueda de Libros sigue creciendo, es una noticia particularmente bien recibida por la Biblioteca Bodleian de Oxford. Hasta el momento, ésta era la única biblioteca no estadounidense que formaba parte del grupo original de cinco instituciones piloto, que firmaron en diciembre del 2004 un acuerdo con Google para digitalizar millones de libros y hacerlos accesibles a través de internet a todo el mundo.

Sin duda, esta ampliación de socios europeos potenciará no sólo la propia asociación de bibliotecas, sino que permitirá aumentar la cobertura y el alcance del servicio Búsqueda de Libros. Pero, además, servirá para ofrecer aún más libros en distintas lenguas que estarán a disposición de cualquier persona que tenga una conexión a internet en cualquier parte del mundo. La Biblioteca Bodleian nunca ha compartido ninguna de las dudas que se han expresado sobre la intención de Google de digitalizar obras extensivamente. Tanto en Estados Unidos, como en Europa, algunos editores, algunos autores (en general, las asociaciones que los representan), y unos cuantos bibliotecarios, han mostrado su disconformidad con la intención de Google de digitalizar libros a gran escala. La mayoría de las objeciones tiene que ver con los derechos de autor aunque, en algunos casos, también con el miedo inicial a que empeore la situación financiera de la industria editorial o la posible merma de la justa recompensa que merecen los autores, así como la hipotética debilitación del reconocimiento público del papel que cumplen las bibliotecas, incluso se ha hablado, últimamente, del daño potencial que pueden sufrir los libros durante el proceso.

Una perspectiva europea

Para la Biblioteca Bodleian, liberar tal y como la definía su fundador, el diplomático isabelino Sir Thomas Bodley a principios del siglo XVII- ha sido utilizada por la institución para erigirse en fuente de información, no sólo de la Universidad de Oxford, sino también del resto del mundo. Hasta la llegada de las redes digitales, ese papel se ejercía abriendo las puertas de la institución a todos aquellos que eran lo suficientemente afortunados para desplazarse en persona hasta Oxford. Sin embargo, internet nos ofrece la oportunidad de reinterpretar la visión de Sir Thomas Bodley sobre el valor universal de las bibliotecas, al poder ampliar potencialmente los lectores en miles de millones, comparado con el relativamente limitado alcance de 40.000 lectores locales. Que a nadie le extrañe que nuestra institución, junto a Google y sus socios, esté encantada de abrir el mundo de los libros y del conocimiento a esta democracia sin clases que es el World Wide Web.

Pero incluso la expresión abrir o hacer accesibles es insuficiente para describir la verdadera transformación que el servicio Búsqueda de Libros de Google va a suponer en cuanto a la posibilidad de ofrecer y ampliar la enorme sabiduría recopilada del ser humano. Los libros de dominio público tiene que estar donde el público pueda acceder a ellos. Y ahí es donde la biblioteca de Oxford, así como las otras instituciones de este programa, quieren que estén. Nos guste o no, internet es la primera fuente a la que acude mucha gente para localizar información, y resistirse a este inexorable proceso es repetir el error del rey Canuto, quien tuvo que reconocer que ni el propio monarca inglés podía detener el progreso de las olas.

Mientras el mundo amplía, profundiza y mejora el camino hacia su herencia cultural en letra impresa, la biblioteca de Oxford observa con gran alegría cómo esta nueva dimensión europea une fuerzas para lograr que el imparable - y deseable- progreso al alcance de los usuarios de internet dote de información cada vez más valiosa para llegar, de verdad, a los lectores de todo el mundo.

Sólo me queda ofrecer una calurosa bienvenida a Barcelona y a Madrid. Avancemos juntos.

Reg Carr. La Vanguardia. 24 de gener 2007.