Usos dels llibres
En el arranque de "La biblioteca", el escritor serbio [Dusan Velickovic] recuerda el momento en que tuvo que poner la suya en orden ante la inminencia de los bombardeos sobre Belgrado. Enfrentado al destino de parte de los volúmenes que le habían acompañado hasta ese día baraja distintas posibilidades de selección. Tiene claro que debe preservar cuantos sean excepcionales, pero cómo decidirlo. Duda entre los considerados obras maestras y los más queridos para él aunque no siempre tan conocidos, entre los que había leído varias veces y los que más le habían influido, entre los suyos propios y los dedicados a él.
Éstos [los libros], como es sabido, cobran significado en la hora misma de ser leídos, es decir, cuando el texto y el lector concilian su encuentro al calor de unas letras distribuidas sobre una página en blanco, y no precisamente de cualquier modo; pero el abanico de sus usos no acaba ahí. La historia y el presente abundan en situaciones de porte distinto, caso de los libros que no necesitan leerse, que sobra con poseerlos y enseñorearlos como demostración de estatus o símbolos de cierta filiación ideológica.
Historia mínima del libro y la lectura. d'Antonio Castillo Gómez. Ed. Siete Mares, 2004.