El preu de la informació

Tener mucha información y no saber qué hacer con ella (porque, entre otras cosas, la sola información no basta) es uno de los más elevados precios que pagan quienes no leen libros formativos pero piensan, con ingenua arrogancia, que tampoco necesitan hacerlo porque tienen toda la "documentación" que, para no ignorar nada del mundo, les ofrecen los "medios". Esto es lo que se ha denominado "la relación trivial con lo real", es decir, el "estar informados" y, como paradoja, desconocer la realidad social del medio al que se pertenece y tener un absoluto desconocimiento de uno mismo. (...)

Saber cosas es importante, pero habría que saber también si esas cosas que sabemos nos sirven para mejorar la imagen que tenemos de nosotros mismos. El exceso de información inútil crea situaciones que serían cómicas de no ser tan alarmantes. Lo ha mostrado de manera excelente el escritor y periodista español Juan José Millás en la siguiente imagen, que puede equivaler, en sus tintas, a un capricho de Goya:
Ahora estás empezando el día y un veinticinco por ciento de tu alma está ocupada ya por la publicidad y por las noticias. Esta noche, cuando te acuestes, toda tu vida personal se habrá borrado, diluida en la ficción de acontecimientos externos cuyo conocimiento no te habrá hecho mejor. Aunque tal vez, mientras se te cierran los ojos escuchando el último informativo, puedas pensar unos segundos en ti mismo o en quienes te rodean, y adviertas, como en una revelación, que el precio de saber todo lo que le pasa al mundo es el de no saber lo que te pasa a ti.

Esto es, en efecto, la consecuencia de la sobreinformación inútil: no saber lo que le pasa a uno; ignorar la propia realdiad, pero al mismo tiempo estar convencido de que uno anda bien porque no ignora lo que sucede en el planeta y está al tanto de los últimos inventos, de la más avanzada tecnología, de la más sofisticada relación con las máquinas y con las consecuencias y necesidades que despiertan esas máquinas en nuestra relación con el prójimo.

Asombra ver el grado de soledad e indefensión de seres que se mueven como peces en el agua de sobreinformación. Asombra ver que casi todo lo humano les es ajeno, que su relación con la realidad cotidiana es casi nula y que la percepción que tienen de sí mismos es de lo más optimista respecto a la percepción y la valoración que sobre ellos tienen los demás.

Juan Domingo Argüelles - ¿Qué leen los que no leen? - Ed. Paidós. 2003.

Excelente reflexión Flaneuse.

Pero quizá la palabra no sea tanto soledad como encuentro, soledad tiene un matiz negativo, aunque no tendría por qué. A la sobreinformación, valga la redundancia le sobra el sobre, y es verdad, hasta que punto somos capaces de ver qué hay de sobre en todo ese marasmo?

Muy bueno. :-D

Encontré esto en infonomia.com

The paradox of choice: why more is less, libro de Barry Schwartz: la gente parece progresivamente abrumada por el exceso de alternativas que se le ofrecen. Paradoja: la infelicidad en un mundo en el que tienes de todo (matización: no todos tienen de todo, es cierto). La abundancia de posibilidades de elección lleva a la ansiedad y a la parálisis. Toda una lectura, profunda, con información y conocimiento teórico sobre la psicología de la elección en un entorno de exceso.

Igual es eso, la infinita posibilidad de elección…

Molt ben escollit, Flaneuse.

Potser aprendre a distingir quina és la “informació” que ens fa crèixer com a persones d’aquella que ens “forma” com a ciutadans.

I tampoc sé si seria ben bé això…

“No hay peor ciego que el que no queire ver”, la información nos rodea y nos envuelve en todos nuestros aspectos d ela vida, desde que salimos a la calle tenemos ante nosotros datos e información que nos plantean a cada paso una lección. ´ Hemos llegado a alcanzar una bulimia documental (en palabras de Eco) y nos empachamos de datos, pero realmente somos incapaces de digerirlo todo.

El text que has inserit el trobo molt encertat, atès que descriu perfectament la saturació informacional en què ens trobem i la manca d’autoreflexió. La vida s’ha accelerat de tal manera que no tenim temps de pair la ingent allau de dades que ens ofereix la xarxa. Tenim, sí, moltes dades, però poc coneixement i gairebé no tenim saber. Fins a quin punt sabem més nosaltres, homes i dones del segle XXI, que Plató al segle IV aC? Jo no em sento més savi, sinó tot el contrari. Sobre aquest punt, aparegué un article molt interessant a “El País” que podeu trobar aquí en pdf.

Sembla que per algun problema amb les tags HTML el document no s’enllaça correctament. L’adreça és la següent: http://enric.gil.eresmas.net/lamoespinosa.pdf.

gràcies Cyrius, l’error amb les tags està mig solucinat…

M’ha agradat aquesta conversa de xat sobre la solitud del blogger, una situació bastant comú pel que he anat veient que farà pensar a més d’una persona. De moment, a mi.

Molt interessant la transcripció! És de les de llegir a poc a poc. M’agrada la distinció entre la informació que ocupa espai, que pot fer nosa, i la que t’entra, et forma, et pot fer progressar. Respecte a la sobreinformació, encara hi ha un problema afegit: que te la creguis. Si més no, és bo afegir-hi sempre un “serà així com em diuen… o no”, perquè realment quan coneixes un tema i veus com l’expliquen pels mitjans informatius, penses “glups!, i de tot el que no en sé, què m’han fet creure?”.

no us perdeu la cita que fa l’alexqk a El Frasco del Odio:

http://www.elfrascodelodio.com/archives/000383.html#000383

Un latigazo en la cara. Saludos. (me recordó a Gurdjieff y algos sobre el despertar de la gente dormida)