Placeres de la invisibilidad
Otro domingo más, otra parada más y ahí está la muchacha, puntual en su espera, expuesta al sol de la estación como ropa tendida, la mano haciendo de visera, el flequillo de seda negra cortado por ella misma, manos de modista, los labios pintados de carmín prestado. El cercanías se detiene y ella sube sin prisa en el primer vagón, como es su costumbre, observada por el muchacho impaciente sentado al fondo, junto a la ventana, y se acerca hacia él arrastrando los pies, como si caminara por la playa, y se sienta frente a él sin mirarle. Nunca le mira. El muchacho olfatea si disimulo el aire que ella trae consigo. Placeres de la invisibilidad. Prosigue la marcha.
de "El paraguas del Káiser", de Josan Hatero a "Tu parte del trato". Ed. Debate.
flaneuse
21 Junio 2003 a les 08:21
En esta imagen reconozco al amigo que sabe captar los matices de la cotidianidad. “El paraguas del Káiser” es mi cuento favorito de tu libro, Josan. Tiene ese sabor agridulce del amor y desamor que conocemos bien.
josep
21 Junio 2003 a les 12:53
el rodalies cada matí, la mateixa gent que l’agafa, els que sempre arriben tard, badalls de son, lectures, dormides, mirades perdudes, mirades escrutadores, un petit món que corre plegat, un cosmos ple d’invisibles que no ho són tant …